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julio 8, 2025Cuando tienes que avanzar con un trámite importante, cada minuto cuenta. Y si ese trámite requiere este tipo de autorización legal, lo primero que necesitas saber es cuánto cuesta hacer un poder notarial, qué implica y cómo gestionarlo sin perder tiempo.
En este artículo vas a encontrar justo eso: una guía clara y directa sobre los distintos tipos de poder, sus usos habituales, quién puede emitirlos y cómo se reconocen fuera de España. Si trabajas con clientes extranjeros o gestionas documentación legal a contrarreloj, esto te interesa. Lo hemos escrito pensando en ti, para que tomes decisiones rápidas y sin dudas.
Qué es un poder notarial y para qué sirve
Un poder notarial es un documento legal firmado ante notario que permite a una persona autorizar a otra para actuar en su nombre. No transfiere derechos ni propiedades, pero sí otorga la capacidad de representar al poderdante en determinados actos jurídicos.
Se utiliza habitualmente en compraventas, gestiones bancarias, procedimientos judiciales o recogida de documentos oficiales, entre otros. Es especialmente útil cuando el poderdante no puede estar presente físicamente y necesita que alguien más actúe por él de forma legal y válida.
Existen dos tipos principales: el poder general, que autoriza al apoderado a actuar en una amplia variedad de asuntos; y el poder especial, que se limita a actos concretos previamente definidos.
En la práctica, es una herramienta legal que simplifica trámites y evita desplazamientos innecesarios. Su uso es común en procedimientos de extranjería, herencias o compraventa de inmuebles, tanto en España como en el extranjero.

Tipos y precios más comunes
Uno de los interrogantes más comunes sobre este trámite es su precio. El coste varía según el tipo de poder que se necesite, el notario que lo formalice y, en algunos casos, la comunidad autónoma en la que se expida. A continuación, desglosamos los importes aproximados según la modalidad de poder y los factores que pueden influir en su valor.
Poder para pleitos
En el ámbito jurídico, este tipo de poder es fundamental. Permite que un representante legal, como un abogado o procurador, actúe en nombre del interesado durante un procedimiento judicial. Su precio habitual oscila entre 30 y 40 euros, aunque puede variar dependiendo de la complejidad del contenido, el profesional elegido y la ubicación de la notaría.
Poder general
El poder general está pensado para autorizar a otra persona a actuar en nombre del poderdante en una amplia variedad de situaciones: administración de bienes, representación en asuntos legales o gestiones financieras, entre otros. Su precio suele estar entre 60 y 120 euros. Es importante tener en cuenta que este coste puede incrementarse si el documento requiere traducción jurada o cualquier otro servicio adicional, como legalización para uso internacional.
Poder especial
Este tipo de poder se concede para fines concretos, como la compra o venta de un inmueble, la aceptación de una herencia o la firma de contratos específicos. El precio dependerá de la extensión del texto y del contenido del encargo, pero en general se sitúa entre 60 y 100 euros. También puede variar según el criterio del notario o si se requieren gestiones adicionales relacionadas.
Además del coste notarial, es importante tener en cuenta que pueden aplicarse otras tasas relacionadas con la legalización, apostilla o registro del poder, en función de dónde y cómo se vaya a utilizar. Estas gestiones, si son necesarias, deben calcularse aparte.
Quién puede otorgarlo
Para emitir un poder notarial es necesario tener capacidad legal. En primer lugar, la persona debe ser mayor de edad, es decir, tener 18 años o más. En casos excepcionales, un menor podría otorgarlo si se acredita que tiene juicio suficiente, pero no es lo habitual.
Además de la edad, se exige capacidad plena para contratar y obligarse. Esto implica que quien otorga el poder debe estar en plenas facultades mentales y no tener ninguna limitación legal o judicial que afecte a su capacidad de decisión. Si existen dudas sobre su comprensión del acto o sobre su voluntad, el notario puede rechazar la formalización del documento.
No pueden otorgar poderes notariales las personas que sufran alteraciones mentales relevantes, estén bajo los efectos de sustancias que afecten a su conciencia, o hayan sido privadas judicialmente del derecho a tomar decisiones. En todos los casos, el notario tiene la obligación de verificar que la persona actúa con conocimiento y libertad.
Una vez cumplidos los requisitos de edad y capacidad, el otorgante debe identificarse adecuadamente mediante DNI, NIE o pasaporte. En resumen, puede otorgar un poder notarial cualquier persona mayor de edad, con capacidad legal y correctamente identificada.
¿Qué pasa si se va a usar fuera de España?
Si el documento debe tener efectos fuera de España, es necesario legalizarlo para que sea válido en el país de destino. Este paso garantiza que la firma del notario que lo ha emitido se reconoce como auténtica. Los dos mecanismos principales para hacerlo son la Apostilla de La Haya y la firma electrónica notarial.
Apostilla de La Haya
Este procedimiento se basa en el convenio internacional firmado por más de 100 países. Consiste en añadir una anotación oficial (la apostilla) que certifica la autenticidad de la firma y el sello del notario. Así, un poder notarial español apostillado puede utilizarse sin necesidad de trámites adicionales en cualquiera de los países firmantes del acuerdo.

Firma electrónica notarial
En documentos firmados digitalmente, entra en juego el Reglamento eIDAS, que permite el reconocimiento de las firmas electrónicas cualificadas entre Estados miembros de la Unión Europea. Si el poder se ha firmado electrónicamente por un notario autorizado, tiene plena validez legal en cualquier país de la UE. Eso sí, es importante confirmar que la firma cuenta con un certificado válido y reúne todos los requisitos técnicos exigidos.
Tipos de poder notarial
Antes de solicitar un poder notarial, conviene conocer los distintos tipos que existen y para qué se utiliza cada uno. No todos ofrecen el mismo nivel de autorización ni sirven para las mismas situaciones. A continuación, te explicamos los más comunes.
Poder general
Este documento permite al apoderado actuar en nombre del poderdante en una amplia variedad de trámites. Se utiliza, por ejemplo, para gestionar operaciones bancarias, administrar bienes o representar a alguien en gestiones empresariales o jurídicas. Otorga un alto grado de responsabilidad, por lo que debe firmarse solo si existe plena confianza entre las partes.
Poder especial
Está limitado a uno o varios actos concretos previamente definidos. Se usa habitualmente en compraventas, aceptación de herencias o firmas de contratos puntuales. Una vez cumplida la finalidad, el poder deja de tener efecto. Su contenido debe especificar claramente qué acciones autoriza y en qué condiciones.
Preventivo o para juicios
Existen otras modalidades específicas según el contexto. Por ejemplo, el poder para pleitos permite a un abogado actuar en nombre de su cliente ante los tribunales. El poder preventivo, en cambio, se utiliza para anticipar situaciones de incapacidad del otorgante, garantizando que otra persona pueda gestionar sus asuntos si pierde la capacidad de decidir.
Elegir el tipo de poder adecuado depende del uso que se le quiera dar. Por eso es importante revisar bien el contenido y consultar con un profesional si hay dudas.
Traducción jurada de poderes notariales: cómo te ayudamos
Si trabajas con clientes extranjeros o gestionas documentación legal internacional, tarde o temprano vas a necesitar una traducción jurada con validez legal. En Connecting Translations colaboramos con abogadas que necesitan resultados rápidos, bien hechos y sin margen de error.
Sabemos lo que implica trabajar con plazos ajustados y trámites exigentes. Por eso ofrecemos un servicio de traducción especializado en extranjería, adaptado a tus necesidades y sin intermediarios.
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Preguntas frecuentes
En la mayoría de los casos, si llevas toda la documentación necesaria y no hay complicaciones, el poder notarial puede firmarse y recogerse el mismo día en la notaría. Eso sí, si necesitas traducción jurada, legalización o apostilla, deberás contar con unos días adicionales para gestionar esos trámites. En resumen: el poder como tal es rápido, pero los servicios complementarios pueden alargar los plazos.
Sí, pero con matices. En España, algunos notarios ya ofrecen la posibilidad de firmar poderes notariales por videollamada mediante la plataforma notarial digital (siempre que cuentes con certificado digital). También es posible otorgarlo en un consulado español si estás en el extranjero. En ambos casos, conviene pedir cita con antelación y confirmar que se admite esta modalidad según el tipo de poder que necesitas.
Revocar un poder notarial es sencillo, pero debe hacerse por escrito y también ante notario. El documento de revocación anula legalmente el poder anterior, y si quieres asegurarte de que la otra persona no lo use más, conviene notificárselo de forma fehaciente (por ejemplo, mediante burofax o acta notarial). En algunos casos, también puedes solicitar que se registre la revocación si el poder original fue inscrito en algún registro oficial.
La copia simple es una versión informativa del documento, útil para consulta pero sin validez legal ante terceros. En cambio, la copia autorizada es la que tiene plena validez jurídica: lleva la firma y el sello del notario y es la que debes presentar si necesitas usar el poder en bancos, juzgados o instituciones. Si el poder se va a usar en el extranjero, esta copia debe apostillarse o legalizarse.
Un poder notarial para usarse fuera de España casi siempre necesita un paso previo: la legalización. Te explicamos cómo funciona en la Apostilla de La Haya y, si dudas de cuándo una traducción debe ser jurada, en qué es una traducción jurada y cuándo se necesita.





